
Las cuatro virtudes clásicas
Por lo general no veo la televisión. Suelo invertir mi tiempo de ocio en leer, escribir y escuchar música, más allá de pasar tiempo con mis amigos y de cumplir con las obligaciones sociales que tenga o deje de tener. Ayer por la noche, y casi por casualidad, acabé viendo el debate de “El Gato al Agua”, el programa de TV de Intereconomia.
Parte del mismo, gravitó sobre la enseñanza en España; sus fallos, problemas y potenciales soluciones. En general me causó una impresión favorable, los contertulios me parecieron elocuentes, locuaces, pasionales e inteligentes.
En cualquier caso, en un momento dado, en el diálogo intervino el Señor Mario Conde, el cual siempre me ha parecido una persona interesante, hasta el punto de que, siendo yo un post-adolescente, le escribí un par de cartas durante su confinamiento, las cuales se tomó la molestia y el tiempo de contestar de manera educada y amable, lo cual agradecí enormemente.
Una de sus intervenciones giró en torno a la necesidad de focalizar el esfuerzo educativo en el contenido más que en el continente, con lo cual estoy completamente de acuerdo. Adicionalmente explicó que se tendrían que enseñar valores, ya que son lo que da forma y estructuran el entramado sobre el cual se acaba construyendo la arquitectura moral de aquellos jóvenes que acabarán gobernándonos, creando empleo y demás.
Pues bien, yo aquí tengo una opinión ligeramente diferente, ya que personalmente pienso que la base de la educación o formación, no debería ser la transmisión de la moral y sus valores, sino la enseñanza de las virtudes.
Existe una distancia entre la moral y la virtud, que si bien puede parecer un matiz, desde mi punto de vista tiene implicaciones profundísimas en lo que al comportamiento de las personas se refiere.
Mientras que la moral son el conjunto de reglas que permiten a un individuo regir su conducta en relación con el entorno o sociedad que le rodea, lo cual obviamente comprende una serie de connotaciones sociales en lo que a la separación o diferencia de lo que está bien o mal se refiere, las virtudes son universales.
La virtud o virtudes son universales porque forman parte fundamental de las grandes escuelas de pensamiento, sistemas teológicos o civilizaciones clásicas, además de ser elementos inherentes, en mayor o menor medida, a lo que universalmente se puede definir como individuos completos y equilibrados. De esta forma, y salvando las diferentes aproximaciones a su definición, es innegable que existe un cuerpo común homologable de las mismas entre las 4 virtudes cardinales clásicas occidentales; Templanza, Prudencia, Fortaleza y Justicia, y aquellas que emanan de las virtudes romanas*, las virtudes hindues**, el Budismo***, en la filosofía China principalmente derivada del Taoísmo, o en los valores de los samurais japoneses****
La virtud como contraposición del vicio, ostenta un rango superior al de los valores morales en lo que a la ordenación de los elementos que deberían estructurar el comportamiento de un individuo se refiere.
De manera ilustrativa ¿Quién puede dudar que mientras en ciertas sociedades la dominación de la mujer es socialmente respetable, en las sociedades occidentales no es así? En cualquier caso, los valores morales que promueven la aceptación de ciertas conductas en algunas sociedades, desde mi punto de vista reprobables, no son por lo general aplicables a otras. Los ejemplos son innumerables, desde la sodomía en la Grecia clásica hasta los consumos de ciertos alimentos, o el trato y/o derechos adquiridos en el entendimiento de la esposa como una posesión.
Teniendo lo anteriormente dicho en cuenta, desde mi humilde punto de vista, la educación debería buscar una apoyatura en la enseñanza y la transmisión de las virtudes, las cuales, de manera indudable, deberían complementarse con algunos valores que permitan a los individuos atacar o solucionar cualquier tipo de problema que se les presente en el desarrollo de su vida adulta, bien sean empresarios, artistas, políticos, deportistas, etc, etc…
Así que no, Sr Conde, lo siento pero estando de acuerdo con Usted en el fondo, difiero en parte del matiz de la forma o el cómo. Lo que es indudable es que en España, y en el mundo en general, existen tres tipos de crisis, virtuosa/moral, económica y social, y que debemos, en la reinvención del mundo en general como paso preparatorio para la nueva era en la que personalmente estamos entrando, definir una nueva forma de educar y formar individuos que sean capaces de llevarnos al siguiente nivel de civilización desde la rectitud y la honestidad.
Francisco Gordillo. Octubre 2011. Madrid
*Virtudes Romanas: Auctoritas, Comitas, Constantia, Clementia, Dignitas, disciplina, Firmitas, Frugalitas, Gravitas, Honestas, humanitas, Industria, Iustitia, Pietas, Prudentia, Salubritas, Severitas, Veritas, Virtus
**Virtudes hindues: Altruismo, Moderación, Honestidad, Limpieza, Universalidad, Paz, No-Violencia, Reverencia
***Virtudes Budistas; Amor, Compasión, Alegría altruista, Ecuanimidad.
****Virtudes Samurais; Rectitud, Coraje, Benevolencia, Respeto, Honestidad, Honor, Lealtad.

